mis muy queridos todos:
La gente piensa con frecuencia que la magia
no se aprende más que en libros polvorientos,
en apolillados tratados de encantamientos
perdidos en el fondo de viejos armarios.
Y eso no es así.
El mundo es mucho más astuto.
La magia, la brujería,
es un poco como la poesía:
aparece por aquí, por allá, está junto a ti,
pero no la ves.
Hay que buscar, rebuscar y observar.
Es como una estrella en el cielo nocturno,
como una gota de agua en la lluvia.
Está aquí y está allá, junto a ti.
Un pedacito de bramante,
no, algo más impercetible, casi invisible,
el final de un hilo,
el hilo de un hada
del que penden todos sus secretos.
Sujétalo, no lo sueltes.
Anda por aquí en algún lado.
Ahí, junto a ti,
engánchate a él...
El hada
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