Miró al cielo. Estaba cubierto con una densa capa de nubes que asemejaba un muro infranqueable.
Bajo ella, la calle se tornaba gris. Inspiró el dulce aroma del otoño, una mezcla de humedad y frío, y, mirando como las primeras hojas de los árboles caían, extrañamente, sonrió.